
Obopop: el museo a cielo abierto que rescata la memoria tecnológica del siglo XX
Carolina Acosta
Foto: Carolina Acosta
En una recorrida por el barrio de Saavedra, tuve la suerte de encontrarme con un espacio que convirtió una pared y una vereda en una verdadera cápsula del tiempo.
En Cisne 4011, en el barrio de Saavedra, una fachada rosada esconde una verdadera cápsula del tiempo. Se llama Obopop, y ahí la nostalgia tecnológica cubre cada centímetro disponible: paredes, puerta, ventana y hasta una antena satelital coronando el conjunto.
Teléfonos de todos los colores y modelos, desde el clásico rojo de disco hasta los inalámbricos de los 2000, walkmans, contestadores automáticos, radios, tocadiscos, calculadoras, computadoras, controles remotos, teclados, grabadoras, los primeros televisores en blanco y negro, una máquina de escribir y cámaras antiguas conviven pegados a la pared y a la puerta de entrada, como piezas de un museo improvisado.
Caminar frente a esa fachada es como atravesar una línea de tiempo. Cada objeto remite a una época distinta de las comunicaciones y el entretenimiento, mucho antes de que las pantallas y los dispositivos electrónicos se volvieran omnipresentes.
La radio, por ejemplo, fue durante décadas la gran ventana al mundo exterior: familias enteras sintonizaban a una hora fija sus programas favoritos para enterarse de las noticias, escuchar historias o disfrutar de música, sin necesidad de ningún dispositivo conectado a internet.
Foto: Carolina Acosta
Antes de los mensajes instantáneos y el correo electrónico, la comunicación tenía otro ritmo: se escribían cartas a mano y se esperaban días, a veces semanas, para recibir una respuesta. Esa espera generaba una anticipación y una emoción particular al recibir noticias de un ser querido o un amigo lejano.
El entretenimiento tampoco dependía de pantallas: el ajedrez, las cartas, los dados y la lectura de libros, revistas y periódicos ocupaban ese lugar, además de fomentar la interacción social y el tiempo compartido con amigos y familia.
Foto: Carolina Acosta
Recorrer Obopop es, en definitiva, una invitación a detenerse y pensar en cómo evolucionaron nuestras formas de comunicarnos y entretenernos, y a valorar esos objetos que, aunque hoy parezcan piezas de museo, alguna vez fueron el centro de la vida cotidiana.




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