
Ottawa y Soliloquios: una conversación con el poeta peruano Paolo en la Feria del Libro
Carolina Acosta
Paolo de Lima en la Feria del Libro, 2024 (Foto: Carolina Acosta)
En el stand de la Embajada de Perú en la Feria del Libro de Buenos Aires, uno de esos rincones dedicados a autores que rara vez pasan por la ciudad, el poeta peruano Paolo de Lima presentó en 2024 sus dos libros más recientes: “Soliloquios” y “Ottawa”. Autor de cinco poemarios y doctor con una tesis sobre poetas peruanos, también especialista en un tema ineludible para su generación, la violencia en el Perú.
Paolo conversó sobre el origen de ambos libros, publicados casi al mismo tiempo pero nacidos de procesos completamente distintos.
Dos libros, dos tiempos
Aunque ambas ediciones aparecieron en 2022, en plena pandemia, la coincidencia es solo de calendario. "Son dos libros que tienen diferente formación, diferente proceso", explicó Paolo. “Ottawa” nació durante los años en que el poeta vivió en la capital canadiense, donde cursó una maestría y un doctorado. Mientras se dedicaba de lleno al mundo académico, seguía escribiendo poemas, publicados individualmente en revistas, que fue guardando en viejos dispositivos USB, sin pensar todavía en reunirlos en un libro.
Fue un amigo, el poeta y editor Paul Forsyth, quien le propuso juntar todo ese material: "Pásame todos los poemas y yo te armo el libro", le dijo. Forsyth los organizó y les dio forma. El resultado es un conjunto de poemas breves, unidos por el lugar donde fueron escritos.
“Soliloquios”, en cambio, es un libro más introspectivo, como anuncia su título: versos más largos y un lenguaje que Paolo describe como "neobarroco". Dos formas distintas de acercarse a lo poético que, por azar, encontraron editor casi al mismo tiempo: “Ottawa” llegó a una editorial de catálogo más amplio, presente en las principales librerías, mientras que el otro título fue publicado por un sello artesanal dedicado a poetas jóvenes, con circulación en circuitos más específicamente poéticos.
Un diario de viaje que no describe, sino que piensa
Dentro de “Ottawa” hay, además, distintas secciones, casi como pequeños libros independientes. La primera funciona como una suerte de diario de viaje: no de ciudades recorridas turísticamente, sino de espacios que el yo poético va observando y registrando a medida que los habita.
"Es un registro del entorno, pero no abordado de manera descriptiva", aclaró Paolo. Lo que buscan esos poemas es la reflexión en el fluir de la vida cotidiana: "El arte, la literatura, es detenerse para mirar con otros ojos, hacer una especie de pausa y llamar a la reflexión". De ahí que sean textos breves, casi epigramáticos, donde lo que predomina es un yo que todavía se está articulando, una articulación, por ahora, apenas geográfica: la ciudad que ese yo va descubriendo.
Ottawa y Soliloquios: dos títulos, dos brújulas
Esa lógica de espacio versus interioridad se confirma, según Paolo, ya desde los propios títulos: son ellos los que terminan organizando cada libro, como las piezas de un rompecabezas que el lector va armando a medida que avanza. Ottawa remite a la ciudad, a la búsqueda del poeta a través de espacios geográficos, reales unas veces, puramente poéticos otras. “Soliloquios”, en cambio, apunta a otra cosa: un parlamento interno, la voz del poeta hablando consigo mismo. Aunque, aclara Paolo, no se trata de un monólogo cerrado sobre sí mismo: ese hablarse a solas termina abriéndose a algo más.
El agua como lenguaje que fluye
Más allá del estilo y la forma de composición de cada libro, la entrevista giró luego hacia los temas y las imágenes que atraviesan ambos poemarios. Una de las más recurrentes es el agua, presente en los dos títulos. Para Paolo, esa insistencia responde a una idea central de su escritura: plasmar en el lenguaje el fluir, tanto el del propio lenguaje poético como el del agua misma. El poema, entonces, se identifica con ese fluir, una escritura que no busca fijar ni describir, sino dejarse llevar por el mismo movimiento que nombra.
Es una imagen que, de algún modo, resume también el espíritu de la charla: dos libros que parten de lugares distintos, uno del espacio, otro de la interioridad y que terminan encontrándose en una misma corriente. Como esos ríos de los que habla Paolo, sus poemas tampoco se detienen del todo en ningún punto fijo: se dejan llevar, se transforman, y quizás por eso conviven tan bien en una misma mesa de la Feria del Libro, un año que, como el agua, también fluyó y ya es historia.



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