

Al asistir a la película sobre Michael Jackson, me invadió una profunda mezcla de emoción y tristeza que va más allá de su estatus como ícono mundial. Lo que realmente dolorosamente resuena es la imagen del niño indefenso que fue, un pequeño cuya infancia fue despojada de manera brutal. La película retrata esta pérdida con una crudeza inquietante, sugiriendo incluso que la música, esa magia que lo catapultó a la fama, no siempre fue su pasión genuina. De hecho, parece que el canto no le ofrecía la misma alegría que la lectura o el juego, aquellas maravillosas escapatorias que lo llevaban a mundos imaginarios como el de Peter Pan. Desde una edad temprana, Michael se sintió encadenado, privado de la libertad para ser verdaderamente él mismo.
A medida que la trama se despliega, queda sin duda evidenciada la opresiva relación que tuvo con su padre: un hombre que ejerció control a través de la tiranía y el abuso. Esta dinámica desmedida lo forzó a madurar demasiado pronto, sometiéndolo a una existencia repleta de exigencias, golpes y humillaciones. En el camino, ese niño inocente quedó atrapado en un rincón de su ser, despojado de la posibilidad de regresar a su esencia.
Es muy revelador entonces comprender por qué Michael sentía una atracción por la compañía de niños y animales. No se trata de una interpretación distorsionada que lo colma de morbo, sino de una búsqueda genuina de afecto. Para él, estos seres eran refugios de confianza y vulnerabilidad, en contraste con un mundo adulto que constantemente le negaba la seguridad que tanto anhelaba. Los niños y los animales no eran jueces ni explotadores; representaban la inocencia que le fue esquiva a lo largo de su vida. Lo cierto es que, Michael Jackson siempre se encontraba profundamente solo.
La película, con su riqueza de matices y contradicciones, me ha permitido acercarme a Michael Jackson no solo como leyenda, sino como un ser humano profundamente herido. Detrás de su extraordinaria carrera artística se encuentra una persona en lucha constante, tratando de recuperar la libertad que le fue arrebatada desde sus primeros pasos. Esta búsqueda, tan dolorosa como humana, es quizás el aspecto que más nos conecta con su historia y nos invita a reflexionar sobre la complejidad de su legado.


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